FORMA
Elemento constitutivo de estructuras y paredes de geometría diferente, el ladrillo siempre fue identificado por una forma propia simple y esencial: un paralelepípedo declinado según módulos de dimensiones predefinidas.
Experiencia y know-how de producción, fruto de la especialización y de la actividad de investigación y desarrollo, vienen permitiendo a Seves sobrepasar este límite hasta hace poco conceptualmente irrealizable.
Actualmente Seves es capaz, gracias a un equipo especializado de técnicos, de estudiar soluciones trabajando en modificaciones relativas a la línea de producción, de la que el molde representa el instrumento más importante.
Como ocurre con el bloque especial creado por el Estudio Moneo Brock para las Termas de Tiberio, donde la sección por primera vez se desplazó del clásico paralelepípedo para hacerse trapezoidal, gracias a la inclinación de 5 grados de las caras, favoreciendo así el natural fluir del agua.
O como en el caso del ladrillo dórico, que por primera vez vio nacer, en una de sus dos caras, el decorado a modo de efecto escultórico: una sucesión de líneas paralelas en relieve, para evocar el motivo de la columna dórica.
Estas experiencias han dejado ver nuevas posibilidades de caracterización del producto, donde la forma puede ser modificada no sólo en su geometría, sino también en la propia tridimensionalidad táctil y en la masa de vidrio.
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